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“Son sólo como tres páginas” y otros ocho mitos sobre la traducción y la interpretación

abaeterno.jpg  Ab Aeterno    –    Sep 10, 2026

Créditos de las imágenes: cottonbro studio

Si traduces para vivir, seguro te han dicho:

“Son sólo como tres páginas”.

“A ver, dime: ¿cómo se dice (cualquier término complejo) en inglés”.

“Ya está la IA, ¿ahora qué vas a hacer?”.

Frases que se han convertido en chistes gremiales. Pero fuera de nuestro gremio son preguntas serias.

Y eso las vuelve más interesantes, porque detrás de cada una hay un malentendido sobre qué hace realmente una traductora o una intérprete.

Así que reunimos nueve mitos que dicen bastante acerca de cómo seguimos entendiendo la traducción y la interpretación en pleno siglo XXI.

La idea surgió a partir de una publicación de CBLingua, despacho de traductores jurados con sede en Sevilla, que reunió varias de estas frases.

1. “Los traductores son diccionarios andantes”

Bueno, quizá algo hay de eso. Aunque no exactamente.

Un diccionario te puede decir qué significa una palabra y dar varias equivalencias posibles. El problema empieza cuando hay que escoger una.

Porque una traductora no trabaja con palabras aisladas. Trabaja con contexto, intención, destinatario, país, jurisdicción y función del documento.

Por eso, ante la pregunta “¿cómo se dice esta palabra?”, la respuesta profesional muchas veces empieza con otras preguntas: ¿dónde aparece?, ¿en qué país?, ¿dentro de qué tipo de documento?

Piensa en la palabra escritura. Su traducción puede cambiar si hablamos de una compraventa de inmueble, un instrumento notarial, un expediente sucesorio o una obra literaria.

Traducir no consiste en encontrar una palabra parecida. Consiste en elegir la adecuada y mantener esa decisión de forma coherente a lo largo de todo el documento.

El diccionario ayuda… el criterio profesional viene por separado.

2. “Ay, eso lo hago yo con un diccionario”

Para entender un documento, quizá. Para presentarlo ante una autoridad, la historia es distinta.

Cualquiera puede traducir un texto para uso propio, para comprenderlo o para trabajar internamente con él.

Pero si una institución exige una traducción realizada o certificada por un perito traductor autorizado, una traducción propia no sustituye ese requisito, aunque esté lingüísticamente impecable.

Porque en esos casos no sólo importa qué dice la traducción. También importa:

  • Quién la realizó;
  • Quién la firma;
  • Qué reconocimiento profesional tiene;
  • Qué exige exactamente la institución que recibirá el documento.

En la Ciudad de México existe la figura del perito traductor autorizado ante el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX).

El registro se publica dentro de la Lista de Peritos Auxiliares de la Administración de Justicia y la incorporación depende de las convocatorias y requisitos que establece la autoridad.

Si quieres saber qué documentos suelen entrar en esa categoría, revisa nuestra guía sobre documentos que requieren traducción certificada en México.

3. “Ya está la IA, ¿para qué un traductor?”

Ésta es la versión 2026 de “eso lo hace Google Translate”.

La inteligencia artificial puede traducir un texto. Y cada vez lo hace mejor en muchos contextos. Pero traducir un texto y certificar un documento son dos cosas distintas.

Si un trámite exige una traducción firmada por un perito traductor autorizado, una herramienta automática no cumple ese requisito legal.

Hay además otro tema menos espectacular, pero bastante más importante cuando hablamos de documentos oficiales: la confidencialidad.

Contratos, escrituras, expedientes, estados financieros y documentos corporativos pueden contener información personal, patrimonial o jurídica. Antes de cargar ese material en una plataforma automática conviene saber cómo almacena, procesa y utiliza la información.

Eso no significa que la inteligencia artificial no tenga lugar en la traducción. Lo tiene, sin duda. Por lo tanto, la discusión interesante ya no es si se puede utilizar, sino para qué, bajo qué condiciones y con qué supervisión.

De ese tema hablamos con más detalle en nuestra nota sobre cómo la inteligencia artificial cambió la industria de la traducción.

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4. “Son sólo como tres páginas, no te lleva más de 20 minutos”

Las páginas son una unidad engañosa.

Tres páginas de texto sencillo, legible y de un tema conocido se pueden resolver con relativa rapidez. Tres páginas de un poder notarial, una escritura o un documento técnico pueden exigir bastante más.

También depende, por ejemplo, del tamaño de la fuente (letra): una hoja con un tamaño 4 y margen estrecho (como el reverso de los conocimientos de embarque) puede llegar a tener 9 mil palabras ¡en una misma hoja!

Porque no sólo hay que traducir el texto corrido. También hay que revisar nombres, fechas, cantidades, números de identificación, folios, sellos, referencias cruzadas, abreviaturas y consistencia terminológica.

Y luego hay que volver a mirar todo.

En Ab Aeterno Traductores, despacho de traducción en la Ciudad de México, una traductora especialista realiza la traducción y una segunda traductora la revisa antes de la entrega. Ese segundo par de ojos tiene una función muy concreta.

Los errores particularmente desagradables no siempre son grandes. A veces son un apellido. Un número. Una fecha. Un decimal. Detalles diminutos con una notable capacidad para convertirse en problemas enormes cuando el documento ya está frente a una institución.

Además, “son sólo como tres páginas” frecuentemente significa que son más.

5. “¿Por qué cuesta tanto si Google Translate lo hace gratis?”

Porque Google Translate cobra exactamente lo que cuesta pulsar un botón. Una traducción profesional cobra por el trabajo necesario para analizar, traducir, comprobar y revisar el documento.

Estos son algunos factores que influyen para determinar el precio de una traducción:

  • La extensión. Determina el volumen que se debe traducir y revisar.
  • La combinación de idiomas. La disponibilidad de especialistas cambia según el par lingüístico.
  • La complejidad jurídica o técnica. No exige el mismo trabajo una carta sencilla que un contrato, una escritura o un manual especializado.
  • La calidad del archivo. Un PDF limpio y legible no plantea los mismos problemas que una fotografía cortada, un escaneo borroso o un documento manuscrito.
  • La certificación. Cuando es necesaria, requiere la intervención y firma del profesional autorizado correspondiente.
  • La urgencia. Un plazo reducido cambia la organización del proyecto y la disponibilidad del equipo.
  • La forma de entrega. Algunos procedimientos todavía requieren documentos impresos, firmados o sellados. Porque el siglo XXI avanza a velocidades distintas según la ventanilla.

También hay una razón práctica para revisar el proyecto completo desde el principio. Cuando varios documentos pertenecen al mismo asunto, pueden compartir nombres, cargos, referencias y conceptos jurídicos. Verlos juntos permite mantener todo eso uniforme.

Y la consistencia, aunque tenga menos glamour que hablar de inteligencia artificial, suele ser una de las cosas que más importan en una buena traducción.

Si tienes un documento para traducir y deseas saber el costo y tiempo de entrega, nos lo puedes enviar para cotizar.

6. “Si hablas el idioma, ya puedes traducir”

Hablar dos idiomas significa que puedes comunicarte en dos idiomas. No que puedas traducir.

Traducir implica saber investigar, detectar ambigüedades, reconocer terminología especializada, comprender el contexto, mantener la consistencia, interpretar la función de una expresión y tomar decisiones lingüísticas que funcionen dentro del documento completo.

Además, cuando una institución exige la intervención de un perito traductor autorizado, ser bilingüe tampoco sustituye el nombramiento correspondiente.

Y luego está la experiencia. Esa parte menos visible del oficio que consiste, básicamente, en haber visto suficientes documentos como para saber dónde se pueden esconder los problemas.

La experiencia no significa leer más rápido. Es aprender dónde mirar. Y esa diferencia importa.

7. “Jurada, oficial y certificada significan lo mismo”

Aquí empieza uno de los terrenos favoritos de internet: usar como sinónimos términos jurídicos que pertenecen a sistemas distintos.

Traducción jurada, traducción certificada y traducción realizada por un perito traductor no significan necesariamente lo mismo. La denominación depende del país, la jurisdicción y la institución receptora.

  • En España: existe la figura del traductor o intérprete jurado, reconocida oficialmente por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
  • En México: se utiliza la figura del perito traductor autorizado, cuyo reconocimiento depende de la autoridad judicial y la jurisdicción correspondientes. En la Ciudad de México, por ejemplo, interviene el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.
  • En Estados Unidos: expresiones como certified translator o certified translation pueden tener alcances distintos según el procedimiento, la institución y el tipo de certificación solicitada. No existe un nombramiento estatal general equivalente al modelo en español.

8. “Traductor e intérprete son lo mismo”

No. Y ésta quizá sea una de las confusiones más fáciles de aclarar.

La traducción trabaja con texto escrito. La interpretación trabaja con lengua hablada o signada.

Una traductora se puede detener, investigar una expresión, consultar documentación, comparar términos y volver sobre una frase antes de entregar.

Una intérprete trabaja mientras la conversación continúa. Escucha. Procesa. Traduce. Habla. Y vuelve a empezar.

Eso cambia completamente la preparación, el nivel de concentración, la dinámica de trabajo y, en algunos casos, el equipo necesario.

Si quieres conocer cómo nació la interpretación simultánea y el papel que tuvo en los Juicios de Núremberg, puedes leer nuestro artículo sobre los intérpretes de Núremberg y el origen de la interpretación simultánea.

Tres formas habituales de interpretación

  1. Interpretación simultánea. La intérprete traduce prácticamente al mismo tiempo que habla la persona. Se usa en congresos, conferencias, asambleas y eventos. Suele requerir equipo especializado y al menos dos intérpretes que se alternan.
  2. Interpretación consecutiva. La persona habla por segmentos y hace pausas para que la intérprete traduzca. Se usa en reuniones, entrevistas, declaraciones, firmas y trámites. Normalmente no requiere equipo especializado y la puede realizar una sola intérprete por un periodo de hasta dos horas continuas.
  3. Interpretación acompañante. La intérprete acompaña a una persona o grupo y facilita la comunicación durante la actividad. Se usa en visitas a plantas, recorridos, ferias y reuniones de trabajo. Normalmente no requiere equipo especializado y la puede realizar una única intérprete.

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9. “Para una jornada de interpretación basta con una persona”

A veces sí. A veces definitivamente no.

En interpretación consecutiva o de acompañamiento, una intérprete puede cubrir determinadas jornadas según la duración, las pausas y la exigencia de la actividad.

En interpretación simultánea la lógica cambia. Escuchar, procesar, traducir y hablar casi al mismo tiempo requiere una concentración muy intensa y sostenida. Por eso los equipos profesionales trabajan al menos con dos intérpretes que se alternan.

Y aquí aparece otro malentendido curioso. Cuando una intérprete deja el micrófono, no significa que dejó de trabajar. Continúa activa en la sesión completa.

Mientras su compañera interpreta, puede:

  • Seguir el discurso;
  • Revisar documentación;
  • Localizar términos;
  • Comprobar nombres;
  • Verificar cifras;
  • Preparar información que aparecerá unos minutos después.

La interpretación simultánea tampoco ofrece el lujo de editar el párrafo antes de publicarlo. Lo dicho, dicho está. De ahí que el trabajo comience mucho antes de que alguien tome el micrófono.

Preparar una sesión puede implicar el estudio del tema, la revisión de los nombres de los participantes, el dominio de la terminología especializada y el análisis previo de presentaciones o materiales del evento.

Preguntas frecuentes sobre los mitos de la traducción

Me pidieron una “traducción jurada”. ¿Qué hago si estoy en México?

Primero confirma quién recibirá el documento, en qué país y qué exige exactamente. Esa información es más importante que el nombre usado por la institución para solicitar la traducción.

“Traducción jurada” es una denominación propia de sistemas jurídicos como el de España. En México la figura es la de perito traductor autorizado, y los requisitos pueden variar según la autoridad, la jurisdicción y el procedimiento en el que se utilizará el documento.

Lo más práctico es pedir el requisito por escrito. Un correo, una captura de pantalla, un formulario o una lista de condiciones puede ayudar a determinar si necesitas una traducción certificada, una traducción realizada por un perito traductor o algún requisito adicional, como apostilla o legalización.

La traducción no sustituye la asesoría de un abogado.

¿Una autoridad mexicana acepta una traducción hecha con Google Translate o ChatGPT?

Depende del trámite y los requisitos de la autoridad que recibirá el documento.

Google Translate, ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial pueden generar traducciones útiles para comprender un texto, realizar una consulta o trabajar con información de manera interna. El escenario cambia cuando una institución exige una traducción realizada o certificada por un perito traductor autorizado.

En esos casos no basta con que el texto traducido sea comprensible o lingüísticamente correcto. También importa quién realizó la traducción, quién la firma y quién asume la responsabilidad profesional sobre su contenido. Una herramienta automática no sustituye esas formalidades cuando forman parte del requisito en un procedimiento.

Hay además otro aspecto que conviene considerar: la confidencialidad. Contratos, escrituras, expedientes, estados financieros y documentos corporativos pueden contener datos personales, patrimoniales o jurídicos. Antes de cargarlos en cualquier plataforma externa conviene revisar cómo procesa, almacena y utiliza esa información.

La IA ya forma parte de la traducción profesional. La pregunta útil no es si puede traducir, sino para qué se puede usar y qué exige la institución que recibirá el documento traducido.

¿Por qué necesitan ver todas las páginas antes de cotizar una traducción?

Porque se realiza la traducción de todo el documento, incluso las páginas que a primera vista parecen secundarias.

Sellos, apostillas, certificaciones notariales, hojas de firmas, anexos, notas marginales, folios y otros elementos pueden contener información que se debe incluir en la traducción. Una página omitida puede cambiar el alcance del proyecto y, con él, el precio o el plazo de entrega.

Revisar el proyecto completo también permite detectar desde el principio problemas de legibilidad, fotografías cortadas, sellos borrosos, páginas faltantes o información manuscrita que requiere atención especial. Es mucho más sencillo resolverlo antes de empezar que descubrirlo cuando la fecha de entrega ya está encima.

Además, cuando varios documentos pertenecen al mismo trámite o expediente, verlos en conjunto ayuda a mantener consistentes los nombres, cargos, fechas y términos jurídicos.

No necesitas un escáner profesional. Hoy un PDF o fotografías tomadas con el teléfono pueden servir siempre que todas las páginas estén completas y se puedan leer claramente.

En traducción, la página que parecía irrelevante tiene una curiosa tendencia a dejar de serlo.

¿Puedo contratar a una sola intérprete para una jornada completa?

Depende del tipo de interpretación, la duración y la dinámica del evento.

En una interpretación consecutiva o de acompañamiento, una sola intérprete puede cubrir determinadas reuniones, recorridos, entrevistas o jornadas, siempre que la duración, las pausas y la exigencia de la actividad lo permitan.

La interpretación simultánea funciona de manera diferente. La intérprete escucha, procesa el mensaje, encuentra su equivalente en otro idioma y habla prácticamente al mismo tiempo. Esa concentración sostenida exige que normalmente trabajen al menos dos intérpretes que se alternan durante la sesión.

Y cuando una de ellas deja el micrófono, no termina de trabajar. Continúa siguiendo el discurso, revisando materiales, comprobando nombres y cifras, buscando terminología y preparando información que puede necesitar su compañera.

Por eso, el número de intérpretes no se determina únicamente por las horas que dura un evento. También influyen los idiomas, la cantidad de participantes, el tema, el formato, las pausas y el nivel de especialización.

Una conferencia de dos horas y una asamblea de jornada completa pueden representar “un evento” cada una. Profesionalmente son circunstancias distintas.

¿Cuánto tarda una traducción certificada urgente?

No existe un plazo único para una traducción certificada urgente. El tiempo depende del documento concreto y de las condiciones en las que se debe realizar.

Los principales factores son la extensión, la combinación de idiomas, la complejidad jurídica o técnica, la calidad del archivo, el tipo de certificación requerida y la disponibilidad de las especialistas que deben traducir y revisar el documento.

Por ejemplo, un poder notarial de tres páginas y una escritura de ochenta pueden llegar con la misma etiqueta de “urgente”, pero evidentemente no requieren el mismo trabajo. Tampoco es igual traducir un PDF legible que un documento con notas manuscritas, sellos borrosos o páginas fotografiadas parcialmente.

Por eso, antes de confirmar un plazo es necesario revisar el proyecto completo.

Si existe una fecha límite, una audiencia, una firma, una cita consular o cualquier otro compromiso, conviene indicarlo desde el inicio. Así es posible evaluar si el plazo es viable manteniendo las etapas necesarias de traducción y revisión.

Una urgencia puede cambiar la organización del trabajo. No debería convertir el control de calidad en la primera víctima del calendario.

¿Qué se necesita para ser perito traductor autorizado en México?

No existe un único nombramiento nacional de perito traductor aplicable a todo México. Los registros, convocatorias, requisitos y vigencias dependen de la autoridad y del ámbito en el que la persona vaya a actuar.

En la Ciudad de México, el Poder Judicial cuenta con mecanismos para evaluar y mantener la lista de peritos auxiliares de la administración de justicia, dentro de la cual se encuentran especialistas en traducción e interpretación. En el ámbito federal también existe una lista de personas autorizadas para fungir como peritos ante órganos del Poder Judicial de la Federación.

Los requisitos concretos pueden incluir experiencia profesional, acreditación de conocimientos, documentación académica o profesional, evaluaciones y el cumplimiento de las condiciones establecidas en cada convocatoria.

Además, el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares contempla la intervención de peritos traductores en determinados casos relacionados con documentos presentados en idioma extranjero.

Por eso, cuando un trámite exige un perito traductor, conviene verificar qué autoridad recibirá el documento y qué reconocimiento específico solicita.

Al final, casi nunca es “sólo traducir”

Después de estos nueve mitos, una cosa queda clara: traducir ya no es el mismo oficio de hace veinte años. La inteligencia artificial cambió las herramientas, los tiempos y la forma de trabajar, mientras el contexto, el criterio y la responsabilidad profesional siguen marcando la diferencia.

Desmontar estos mitos también ayuda a entender mejor la nueva era de la traducción.

Este artículo surgió a partir de una publicación de CBLingua y de las aportaciones de traductoras y traductores que compartieron algunas de las frases que escuchan con mayor frecuencia en su trabajo.

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